Nombres para una pieza de arte contemporáneo.

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LA VASCA, “Si rompe, que rompa”

El arte contemporáneo es, hoy en día, algo que se entiende sólo, bajo la sobre interpretación de conceptos. Aceptémoslo, ¿qué tiene que ver un cacho de hormigón con la “re-significación de los espacios urbanos” sino una puta mierda, nada de nada, cero patatero? ¿Cómo es posible que una lata de sardinas adherida a un portafolio sea un grito desesperado de libertad godínez? ¿Algún corredor de bolsa puede explicarme cómo esa figura sin figura de eses y círculos de hierro oxidado puede valer más que su peso en oro?

Estas preguntas tienen respuesta, y es una elaboradísima y larga respuesta de algún curador trasvesti polígamo y feminista, con una maestría en Historia del Arte (¡juas, juas, juas!, como si eso fuera Historia), de algún museo de Nueva York. Pero como yo soy muy gilipollas para eso de la estética, prefiero hacer como Inzaghi en toda su carrera deportiva: Ser un oportunista sin una puta idea de cómo funcionan las cosas. Si para Pippo era dar un pase controlado, para mí es eso de hacer arte. Aquí van algunas ideas para crearte tu propia obra maestra y ser el gran fundador de la próxima ola artística, con algunos nombres tentativos y sin necesidad de gastarse mucha panoja.

1. “El Triunfo del Egoísmo, de la Violencia, de la Presunción y de la Indiferencia”

Recorta del atlas que tenías en la escuela un mapa de África, América Latina o cualquier otra región de pobres diablos. Luego, ve a un buffet de comida china o mejicana, una de esas que en minutos hacen parecer al Huracán Katrina una brisa veraniega. Con esmero, pinta un bonito cuadro sobre el recorte de África. Intenta que algún trazo de tu pincel se parezca a la bandera americana o la de algún país imperialista; sé creativo: Con el maíz de la comida mejicana podremos plasmar una bonita bandera de la U.E., con el mole de la misma podemos hacer pequeñas zonas de radiación nuclear o podemos, incluso, mostrar la triste realidad en los ríos repletos de diamantes si comimos mucho arroz chino.

Tiempo al tiempo y arte al arte, et voilà, ya tienes una obra maestra que demuestra la fuerte opresión de los países imperialistas contra los pueblos del mundo.

2. “La Impotencia en la Unidad y su Renuncia”

Para esto debemos hacernos la misma pregunta que se hace todo gran artista plástico: “¿Qué haría un crío de tres años?”. Pues eso, para esta obra maestra de la claridad necesitaremos de un montón de chatarra. Podemos coger el caracol de mar que nuestra madre tenga de recuerdo, las latas viejas del basurero, ropa vieja, etc… Ahora necesitamos pensar en la manera de atacar la flaqueza de esta sociedad: con una figura que nadie, en su vida, podrá entender. Aquí tenemos el campo libre, podemos hacernos un cuadrángulo, trictáculo, un tetrárculo o incluso algo que se parezca a una avispula, un hormilago o a un contribuidor de Aretes de Tacón. Mientras menos forma, mejor. Si aún no estás convencido, ponle un pene (nunca falla), o haz un váter tan grande que un mono gigante que sea rey del Congo lo pueda usar.

¡Listo!, ahora tienes una pieza que se mofa de la endeble unidad de la sociedad, lista a rechazar a cualquiera que no se apegue al canon (como tú, pedazo de marica).

3. “Narcicismo de la Perfección”

¿Recuerdan que “supra dixi” algo acerca de penes? ¡Pues ahora es el momento de volvernos locos a pollas! ¡Sí, ha llegado el momento de hacer algo con connotación de género! Y recuerda, no hay mejor manera para liberar a la mujer que con un símbolo fálico. Sé como las lesbianas, que aunque no haya un hombre, necesitan de una polla, aunque sea de mentira. Toma cualquier cosa que pueda relacionarse (incluso al límite de lo completamente perverso) con un miembro masculino, digo, fálico, no quiero que crean que soy de esos que creen que un hombre es necesariamente masculino o tiene pene. Dios, casi me salvo de los ataques de las feminazis… Pero bueno, saca cualquier palo, móvil antiguo, lápiz, lapicero, tridente, cuchara, zapato, escape de motor, marcha de coche, cuchillo, pajilla, desodorante, botella, o cualquier cosa con una forma medianamente cilíndrica de la que dispongas. Ahora, pégalo todo a la ropa que lleves puesta y hazte una armadura de símbolos fálicos anti sexismo. Y no, no voy a decir que ahora eres un pokémon llamado Picacho o algo parecido. Ahora tienes una pieza de arte que muestra cómo la sociedad ha creado un género binario a partir de símbolos fálicos. Ahora eres un héroe, o héroa (heroína es un término sexista).

4. “El Retorno de la Condición Humana”

Esto es para un performance de esos que a los rusos les encantan, y al resto del mundo nos encanta cuando lo hacen rusas. Va a ser algo como cuando a cierta amiga le dio narcolepsia y le vino la regla al mismo tiempo en el centro de la Ciudad de México.

Tendrás que tener muchos cojones para sacar esto. Si eres un hombre, necesitarás de un pedazo de hormigón con un hueco en el centro. ¿Has oído hablar de “dick in a box”? Pues esta es la versión vasca. Si eres un taburete (una mujer), necesitarás lo mismo, sólo que tendrás que llevar el pedazo de hormigón pegado a tu pubis y tendrás que ir dando de hostias a todo dios como Thor con su martillo. Llega a algún lugar bien concurrido con sólo una gabardina, un buen par de zapatos deportivos y tu pedazo de hormigón tan duro como un campeón. Hiru, bi, bat (tres, dos, uno para los maketos), comienza esta “intervención de espacios”. Quítate la gabardina y corre, salta, baila, grita, vive la fiesta mientras todos corren despavoridos y la policía viene en camino. Recuerda gritar algo como que “no hay que recelar de nuestro cuerpo desnudo”, que “debemos volver a la condición natural” o que “todos son unos cabrones”. Es importantísimo que alguien lo grabe en vídeo, para que, cuando te metan en chirona, pueda existir una plataforma hippie para tu pronta liberación. Incluso puedes ganar puntos si, siendo mujer, te pones algo de la regla en la boca como cierta activista del primero de septiembre para que la foto sea más comprometedora.

5. “La Vanidad de la Intuición Fantástica”

Para este último momento de arte contemporáneo es necesario ser chino en cualquiera de sus facetas (japonés, coreano, chino capuchino o charlie). Ahora que te has rasgado los ojos, los pulpos te ponen cachondo y tu novia es un colchón, es necesario que vayas a hacer tus estudios de posgrado a los Estados Unidos, preferiblemente a un estado conservador del sur. Aguanta un tiempo mientras la cultura occidental te convierte en un chino (aún más) obsesivo. Con el paso del tiempo, irás desarrollando paranoias extrañas hasta llegar al punto de la esquizofrenia. Cuando esto suceda, busca debajo de tu cama y encontrarás… ¡un arsenal de armas de alto calibre!!! ¿Cómo ha llegado esto aquí? Tonto, ¡si las ha comprado tu otro yo hace una semana! Dirígete a la Biblioteca y has lo tuyo.

Hasta aquí cinco maneras de engañar al mundo y presentarle una pieza de nada, con un contenido completamente vacío, y hacerse rico mientras tanto. ¿Cuál es la peor? ¿Alguna mejor idea? ¿Que cómo puedo burlarme así de una tragedia?

¡Espero sus comentarios!

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