Je ne suis pas Charlie, o la falsa lucha del decir

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CHECHO BASTARDO, “La diarrea es una enfermedad de transmisión sexual”

Trataré de mantener esto conciso, porque aquí en AdT no solemos tratar cosas serias y no me vayan a censurar (ajá…). La cosa es referente, como se podrán imaginar, al pedo de Charlie Hebdo, cómo masacraron a su cuerpo editorial y cómo el mundo grita “¡Ay, la libertad de expresión! ¡Ay, pobrecitos! ¡Y en una de las grandes capitales europeas, aaaaayyy!”. Al respecto, lo único que puedo decir es: Huevos refinados a todos. Está culero, pero ni pobre libertad de expresión, ni pobrecitos ellos. La libertad de expresión tiene consecuencias y más claro no se puede.

En términos particulares es complicado opinar al respecto porque, verga, estoy escribiendo cómodamente desde mi asiento en la sede provinciana de Aretes, un coso electrónico que ni a revista llega pero que apunta a la sátira, la incorrección política y etcéteras. En otras palabras, estamos a años de lo que hacían en Charlie Hebdo, pero es parte de la tirada. Y si alguien cree que llegado a cierto punto no nos podríamos meter en pedos por decir lo que sea que digamos, o que no hemos pensado esa posibilidad, está bien wey. Como tal, acompaño en el sentimiento a los familiares y amigos, aunque les valga yo verga y no vayan a ver esto ni por accidente, y espero en dios (el que sea, incluido Alá) que nunca me encuentre en una situación similar, ni yo ni mis compañeros de esta humilde publicación. O sí, porque eso implicaría varo, oficinas estables, reconocimiento, solvencia vital, casa, comida y sustento (hasta cierto grado, porque tampoco era la gran revista ni nada) por hacer pendejadas y ser una mierda de persona; bueno, y una eventual muerte violenta. Está cabrón, pero es más o menos lo que pasó.

No haré el cuento más largo, que ahora hay un chingo que leer al respecto. Sólo quiero aclarar mi punto. De entrada, no justifico el acto terrorista-fundamentalista, sólo trato de entenderlo. Estuvo ñero, los que lo hicieron están pendejos y no debió ser. El pedo es que esos se sintieron suficientemente ofendidos como para matar. No creo que, al menos en la cabeza de los perpetradores, haya mayores implicaciones que esa, sean políticas o económicas, porque, repito, tampoco era la gran revista. No fue un ataque contra la libertad de expresión (ese lo habían hecho en 2011), sino contra ellos. De facto, su libertad de expresión fue tal que echaron mierda hasta el verdadero hartazgo a un grupo que, en su país, es una minoría mal tratada, excluida y, en general, reconocida por sus vertientes violentas. Quizá, y sólo quizá porque ya entra en el marco de la percepción evidente, fue un mensaje hacia afuera, ahí sí, contra la libertad de expresión de quienes quieran continuar tirando mierda. Pero no sé qué tanto cacumen conceder a un grupo (que no el Islam, sino los perpetradores en particular) que responde de tal manera a una sátira chingona sólo a veces.

Por un lado, comparto la visión de Charb cuando dijo que no culpaba a los musulmanes por no reírse de sus dibujos y que vivía bajo la ley francesa, no la del Corán; no sé si él habrá pensado que muchos de aquellos a los que satirizaba pensaban en tres hectáreas de verga cuando les hablaban de la ley francesa. Por otro, nadie tiene por qué negar lo que cree ni hacerse el ciego ante lo que le parece incorrecto, pues eso de la tolerancia es una falacia, y más ante un concepto tan abstracto como la “libertad de expresión”. Si juntas izquierdistas xenófobos y fundamentalistas violentos, los resultados no serán tan variados: la mierda se paga con mierda, exclusión genera exclusión, violencia trae violencia. Creo que, en efecto, tengo derecho a decir lo que me venga en gana; también creo que, si me paso de verga, alguien se sentirá ofendido y no voy a poder controlar su respuesta. Esa es la responsabilidad, ya no social sino individual, que conlleva la libertad de expresión. Estoy seguro de que los weyes de esa revista conocían las implicaciones de su publicación y los riesgos derivados; parafraseando a Barney, no lloren por ellos, ya estaban muertos.

La libertad de expresión es algo considerado un derecho humano que, en última instancia, sólo debe depender de la autocensura o, si nos ponemos moralinos, de la prudencia. Estoy seguro de que, si llega el caso de creer en algo, no dudaré en matar por ello cuando sea necesario, y de que esta muerte no será por una sátira o una mamadita así mal dada. También estoy seguro de que, si en algún momento alguien, o algunos, me matan por pasarme de verga con lo que dije, quiero que se busque “justicia” bajo los parámetros establecidos, pero no que se me llore y mucho menos que se inicie una lucha, ya no tan excluyente pero de tonos marcados, bajo el estandarte de “libertad”. Si nos vamos a quejar del acontecimiento, que sea en tono de “pinche sociedad de caca que da cabida a este tipo de manifestaciones, hacia ambos lados”, pero no defendamos a secas la libertad de expresión cuando ésta fue la primera culpable.

No tengo ni puta idea de cómo podemos cambiar el tipo de situación. No creo que la respuesta sea defender una revista en cuyas sátiras se denota el racismo y la xenofobia de sus autores, presente en la sociedad francesa actual. Tampoco creo respuesta incrementar el tipo de sátiras, como hicieron muchos moneros alrededor del mundo, que sólo preservan el ciclo vicioso de odio y segregación, por más que me guste este tipo de humor. Todavía peor sería que los más aludidos en el mensaje dejaran de publicar lo que publican, pues entonces sí habría un crimen contra la libertad de expresión. Si a esas nos vamos, tendríamos que cerrar AdT y volvernos monjes mendicantes si se me ocurre decir que Alá, Yahveh, Huitzilopochtli o cualquier dios cuyo culto parte de la negación violenta del otro pueden venir y chuparme la pija. Tampoco tengo idea de qué órgano rector podría decir qué es pasarse de verga cuando criticas algo, por más irrespetuosa y “satírica” que pueda parecer, porque eso ya sería censura. Aquí estoy del lado de Charb nuevamente, pues soy un pinche jipi: el amor es más poderoso.

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11 comentarios en “Je ne suis pas Charlie, o la falsa lucha del decir

  1. Fernanda soria

    creo que centrar la discusión en Charlie Hebdo es un error. Es evidente que cualquiera puede llegar a ofender y ser ofendido, de eso a matar porque ofendieron al ser invisible en el que crees y hay un bullyng mediático liberal para darte la razon hay una gran distancia. Este bullyng consiste en hablar del Islam como una religión de paz y negar que sea Islam toda practica fuera de norteamerica que ande jugando con explosivos, no se puede hablar del Islam de forma autorizada a menos que sea alguien que profese la religión, los señalamientos que no adulen la religión son ofensivos y racistas (aunque una raza no sea una religión), y por último (y mas importante) cualquier critica al islam será considerada intolerancia religiosa y se etiquetará como “islamofobia”.
    En conclusión: Charlie Hebdo qué? Estamos hablando de reglas que se pretenden imponer en los medios masivos y asi evitar toda critica anti-teocrática. Estas reglas se pretenden imponer desde medios iberales. A mi parecer es el esfuerzo de personas organizadas que pretenden imponer una zona “fuera de critica” es decir: la esfera religiosa; dentro de esa esfera (y eso si me importa) las mas perjudicadas son las mujeres y los homosexuales.

    • Exactamente, querida Fer. El gran problema no es la revistilla esa (que, por cierto, empezará a ganar el varote con los sobrevivientes por esta idiotez mediática), sino el revuelo que se está haciendo sobre la mentada libertad de expresión o, como dices, de la defensa a la religión y la creación de un espacio discursivo alejado de la ridiculización. Y ahí sí que hay falta de crítica, pues esa postura es pendejamente incongruente. De entrada, a medio mundo “occidental” “ofendido” se le está olvidando que su catolicismo a ultranza tiro por viaje asesina mujeres y homosexuales porque los considera inferiores, impuros o yo qué verga sé. Y dejemos a un lado los asesinatos: tenemos muy cerca una amplia gama de torturas físicas y psicológicas que van desde te robo a tus hijos para venderlos hasta el ya clásico (¡hazme el puto favor!) “tú no opines, que eres vieja”, pasando por “a los putitos como tú los violan en las cárceles”.
      La cuestión es que centrar el pedo en Charlie no es un error, es el punto de partida obligado porque los masacraron, como la lucha contra la misoginia se centró por años en las muertas de Juárez. La otra cuestión es que hay una diferencia, también clara, entre críticar y tener la intención de ofender, aunque puedan ir juntas con pegado. La mayoría de las morras de Juárez y, para el caso, de casi donde sea en nuestro país, no tenían qué deber ni qué temer; esos weyes traían un discurso sexista, racista, homofóbico y xenofóbico super fuerte, independientemente del ente imaginario al que ofendieron en esta ocasión, y pagaron el precio.

    • Juanito Johnes

      Las personas más perjudicadas dentro de una esfera donde se practica la violencia contra la completa otredad es es la otredad. A los homogays y a las mujeres les va tan mal como a los hombres asesinados por el Islam. Neta no mames Fercha.

  2. Todo al final, para un “PERO”, pero es que “la revista era una mierda”, pero “es que la libertad de expresión tiene su precio”, no, no debería tenerlo. Ese era el punto con Charlie Hebdo y con el acto absurdo de los fundamentalistas musulmanes, la libertad de expresión radica en eso que no supieron ni sabrán hacer los fundamentalistas, ni los relativistas culturales como ciertos opinadores en esta revista, que es responder a la burla con inteligencia, con sátira, pero no con balas, menos en la tierra donde se desarrolló un racionalismo moderno (aunque dicho sea de paso, es tierra de charlatanes del pensamiento, como Foucault, Lacan, Derrida y demás fauna posmo, que actualmente inspiran a cuanto relativista loquito se atraviese)
    Es el mismo derecho que puede tener el frente nacional, hijos de Le Pen de declarar estupideces racistas (que por cierto patrocinó la peli de Amelié, dato para los relativistas chairos, amantes del PERO cuando se trata de esta clase de acciones estúpidas), el mismo derecho que poseen los antivaxers, los veganos locos, los homofóbicos, las feminazis, los machistas y los animalistas. A todos estos grupos se les enfrenta con inteligencia, con valentía y porqué no? Con sentido del humor.
    Por último, con respecto al tan cacareado respeto, que esgrimen los amantes del “PERO” me quedo con la frase de un amigo muy querido “lo siento jóvenes, pero en mi casa me enseñaron a distinguir la realidad de la fantasía” así que la próxima vez que se avienten un chorazo que justiifca veladamente la estúpida necesidad de ponerle límites al humor del color y del tipo que sea, porque la libertad de hacerlo tiene un precio, acuérdense que ya se pagó hace muchos años bajo las ideas del cristianismo y no tienen porqué volverse a pagar, bajo ninguna circunstancia.
    Así que tal vez ustedes y yo no seamos Charlie, pero al menos uno de los dos no se avienta un choro para justificarlo
    http://carambacomics.com/blog/los-limites-del-humor/

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